La matemática del Amor

“La física y la química quizás sirven para explicar el deseo y el enamoramiento, pero para entender por qué se extingue el amor necesitamos recurrir al cálculo. La vivencia amorosa está sometida a una inexorable ley de refuerzos positivos y negativos que inciden, para bien o para mal en el mantenimiento o deterioro del vínculo. A esta incidencia yo la llamo ‘matemática de los sentimientos’”, explicó alguna vez el psicólogo español Antonio Bolinches.
Para entender esta afirmación, es necesario tener en cuenta que, en el amor, todo lo que no suma resta. Es fundamental tenerlo presente porque uno de los errores de la convivencia es olvidarlo.
Y agrega el especialista en terapia de pareja: “Creemos que un detalle no cuenta, que el amor está por encima de las pequeñas cosas, sin pensar que muchas pequeñas cosas producen grandes efectos. Los detalles suman y los olvidos restan”.

La ecuación es simple: si hay más refuerzos positivos que negativos, la relación se fortalece, pero si ocurre lo contrario, pronto se quedará sin amor porque se agotará el saldo en la cuenta amorosa.
“Por eso, es clave que el refuerzo positivo presida las relaciones afectivas, porque con el tiempo los valores de la pareja nos parecen menores y sus defectos, mayores. El capital amoroso se deprecia fácilmente si no se cuida con esmero. He oído decir tantas veces ‘ahora es demasiado tarde’. Por eso insisto en la importancia de la prevención”, como opina Bolinches.
Para él, “lo más importante es mantener vivo el amor, alimentándolo con caricias, aportaciones positivas, y evitar que la habituación y la saturación erosionen en exceso la valoración del sujeto amoroso. Cada detalle cuenta. Una de mis frases es que el amor es una flor que nace en el campo, pero que hemos de cultivar en el jardín. Hay que invertir actitud positiva, tiempo, cuidado, para que no se marchite”.

Bolinches cree además que “existen varias fórmulas para que una pareja funcione, pero cada una debe encontrar la suya”. En este sentido, sostiene que hay cuatro sostenes fundamentales: buen acoplamiento sexual, compatibilidad de caracteres, escala de valores sintónica y un proyecto de vida.
“Hay una edad para el amor, pero el amor no tiene edad. Nos podemos enamorar en cualquier fase de nuestra vida, pero no podemos esperar enamorarnos de la misma manera en las distintas fases.
Cuando somos jóvenes, nos enamoramos desde el deseo de experimentar, de lo sexual. Si aprendemos a medida que maduramos, nuestras elecciones amorosas pasarán a hacerse desde una mayor sintonía entre el instinto y la razón. En cuanto a la edad para iniciar una relación, dependerá de las experiencias anteriores”, resume también.

Bolinches tiene además una respuesta para aquellos que dudan frente a las crisis, algo tan normal en nuestros tiempos: “En el caso de la gente que duda, una pregunta ayuda a que uno clarifique la ambivalencia: ¿nos gustaría estar con esa persona dentro de diez años, o cuando seamos viejos? Un sí es que hay apego emocional, lo cual no significa que sea viable la relación, pero sí que existe el deseo de realizar una inversión emocional. También depende de las razones por las que nos cuestionamos la separación. No es lo mismo en un caso de enamoramiento alternativo, en el que el móvil no es el déficit de la relación, sino el deseo de la nueva relación. Pero en los demás casos, si se hace la pregunta es que hay una insatisfacción notable en la calidad del vínculo. Cuando uno al contestarse se agobia es cuando se da cuenta de que no habría que alargar el tema. Pero llevamos dentro un niño, que siempre tiene miedo a la soledad; un adulto, que teme equivocarse; y un padre, que dice que hemos de mantener las relaciones. Por eso somos tan ambivalentes ante una expectativa de cambio”.

Cómo sobrellevar los fracasos
Para los especialistas en estos temas, hay puntos que no deben dejarse de lado. Se trata de los siguientes:
* Tener presente que el sufrimiento llega cuando llega, y lo único que podemos hacer es procurar aprender de él para convertirlo en un instrumento de superación personal que nos permita dar al amor una segunda oportunidad.
*Conseguir que el sufrimiento se vuelta productivo. Se trata de comportamientos voluntarios que nacen de la parte madura de la persona, pensados para la resolución de sus problemas. Al practicarlos, la persona gana seguridad y empieza a confiar en su capacidad para salir de la crisis,
*Recuperar o plantearse nuevas aficiones y relaciones sociales o iniciar nuevos proyectos.
* Para aprender de un fracaso hay que asimilarlo, integrarlo y reconvertir el sufrimiento en crecimiento.
*Tener en cuenta que hay veces que las parejas cumplen su ciclo vital.
* En lugar de criticar al otro, hacer autocrítica, ya que nunca es responsable uno solo.


Artículo publicado por Aver S.A, empresa especialista en contenidos editoriales segmentados.

Fuente Original: Psicofxp – La matemática del amor